Intervención realizada a partir de un taller de construcción de corpiños sonoros, con la intención de resignificar el uso de estas prendas reconocidas históricamente como femeninas. Estos fueron utilizados en la marcha del 8 de marzo de 2019, reproduciendo ruido en distintas frecuencias, acompañados con consignas sobre el cuerpo, alusivas a la generación de ruido por parte de las mujeres como símbolo de liberación frente a la invisibilización y omisión de sus voces. Esta iniciativa surge en conjunto a mujeres integrantes de Feminoise Latinoamerica.